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Categoría: Sadomasoquismo
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Mi Primera Novia Oficial
Primera Parte
Terminados mis estudios de aquel año, decidi no salir de vacaciones con mis padres y quedarme solo en casa. Tenia diecisiete años y no me apetecia nada pasar todo el verano con el aburrimiento rutinario de la playa, sin mis amigos. Por esta razon, y para sacarme algun dinero, acepte trabajar durante el mes de agosto, supliendo al conserje de unas viviendas, que a su vez era el padre de uno de estos amigos mios.
El trabajo en si no implicaba la menor complicacion y resultaba ser francamente atractivo. Debia encargarme de los jardines, de los contenedores de basura, y de poco mas. De la limpieza de los cinco portales, se encargaban unas señoras que estaban contratadas aparte. Ademas, el sueldo que iba a ganar era francamente importante, pues fueron sesenta mil pesetas de las de hace veinticinco años.
A las mujeres que vivian alli, la idea les encanto. No asi a sus maridos. Yo era un joven francamente atractivo, a juzgar por los comentarios que escuche en muchas ocasiones de boca de aquellas mujeres. Con esa edad, ya media un metro y ochenta y dos centimetros, pesaba unos ochenta kilos y practicaba mucho deporte que, sin ser de alta competicion, mantenia mi cuerpo en perfecta forma fisica; supongo que por estas razones, se produjeron aquellos enfrentamientos entre matrimonios.
Pero se dio la circunstancia de que una joven andaluza, de la misma edad que yo, se vino a vivir al piso de su hermano, durante el verano, para cuidar de su sobrino, que tenia unos cinco o seis años. Enseguida entablamos amistad y se pasaba las horas conmigo mientras su sobrinito jugaba en la calle. Aquella circunstancia hizo que comenzaramos a salir juntos, convirtiendose en mi primera novia oficial.
Era natural de Huelva y aunque llevaba muchos años en Madrid, todavia conservaba ese acento tan gracioso. Su rostro se parecia mucho al de la actriz italiana Sofia Loren, media como un metro y setenta centimetros, su piel era morena, casi como las mulatas, con las piernas largas muy bien contoneadas que finalizaban en unos pies practicamente perfectos. Sus pechos eran redonditos, de tamaño medio, levantados y firmes. Su cabello largo, ondulado y negro como el carbon.
Cuando caminaba, parecia que lo hacia bailando, con una gracia y un salero especiales, tipicos de las mujeres andaluzas, enviando las nalgas hacia uno y otro lado, segun daba cada paso, con un culito empinado y ligeramente sobresaliente. Los labios eran suavemente carnosos y sus ojos, marron oscuro, de una mirada penetrante, sobre todo cuando se enfadaba. Creo que era el prototipo de la mujer andaluza por excelencia, con el genio, la gracia, el cuerpo, los andares y las costumbres de aquella zona tan hermosa, consiguiendo cautivarme con todo ello.
Cuando habian transcurrido unas tres semanas de aquel caluroso mes, yo ya habia hecho muy buenas migas con su sobrino y soliamos jugar bastante a menudo. En cierta ocasion me encontraba regando el cesped de la parte delantera de los edificios, manguera en mano,y el niño, travieso como cualquier otro, comenzo a provocarme con cantinelas tipicas, como: La manga riega..., y aqui no llega.... Asi, una y otra vez, siempre con su tia presente, observandonos con cara de mal humor.
?Estaba preciosa! Llevaba un vestido de tela muy fina, casi transparente, que dejaba perfilar sus erectos senos, sin sujetador. El vestido le llegaba hasta las rodillas, sin cubrirlas, con algo de vuelo, permitiendo ver sus muslos si hacia algun movimiento brusco. Y al final de sus pantorrillas, sus lindos pies estaban calzados con unas espadrillas de loneta roja, con la suela hecha de cuerda de esparto trenzado, cubierta con una fina capa de goma y haciendo una ligera cuña en el talon. Las llevaba en chancleta, con la tela del talon doblada y aplastada hacia delante, lo que provocaba una vision celestial de tan excitantes pies y un sonido sinfonico, cada vez que se desplazaba de un lado hacia el otro, persiguiendo al gamberrete de su sobrino.
?Haz el favor de portarte bien! Decia.
Pero su sobrino no le hacia ni caso y no hacia mas que reir, cantar, y correr tras el chorro de agua, como queriendo meterse bajo el, pisoteando los regueros que dejaba la mangueray saltando en los charcos, hasta mojarse las piernas por completo. Aquello enfado a mi novia y solto una grave advertencia.
?Mira! Como te llegues a mojar la ropa, ?la tia se va a quitar la zapatilla y te va a pegar con ella! ?Me has oido?
Pero el pequeño hizo oidos sordos y comenzo a correr de un lado para otro, buscando el agua, y provocando a su tia, que ya estaba cerca de enfurecerse. El pequeño se lo estaba pasando en grande y yo estaba disfrutando con la exhibicion de mi novia y su mal genio. Era toda una mujer de caracter y hubo un momento en que ya no pude apartar la vista de ella, porque me tenia embrujado. Solo tenia ojos para su cuerpo y oidos para su energica voz, sujetando la manguera y regando de manera automata...
??La manguera!! Por un instante me detuve, fijo en el mismo lugar, como consecuencia de lo absorto que estaba con la contemplacion y el puñetero niño aprovecho la ocasion para ponerse bajo el chorro del agua, empapandose por completo. Entonces sucedio lo inevitable.
??LA MADRE QUE TE PARI?!! ???CARLITOOOOSSS!!! Grito mi novia, enfurecida ??AHORA S? QUE TE LA HAS GANADO!!
A todo esto, el pequeño, intuyendo lo que le esperaba, echo a correr hacia el portal de su casa, como alma que lleva el diablo. La tia, corriendo a duras penas, entorpecida por sus chancletas, detras de el y yo, partiendome de risa ante tan graciosa situacion. Entonces se paro frente a mi por un instante y señalandome con el dedo indice, me amenazo severamente.
?Tu y yo, ya hablaremos de esto mas tarde! ?Cuando le de lo suyo a Carlitos! ??Ya te lo dire despues!!
Mientras se habia producido el ligero incidente, me ocupe de cerrar la boca de riego, para no ocasionar mas desperfectos y, como parecia ir en serio, sali tras mi novia con la intencion de evitar que cumpliera sus amenazas hacia Carlitos, pero llegue demasiado tarde. El niño habia sido alcanzando justo antes de entrar en el portal y las amenazas de mi novia, se hicieron realidad.
Alli mismo, en la entrada del portal, se quito una zapatilla y le sacudio cuatro o cinco zapatillazos en las nalgas, que le hicieron dar saltos de escozor. Si aunamos las dos circunstancias que se dieron, por un lado el escozor natural que producen las suelas de las espadrillas, junto a las ropas empapadas, por el otro, no es de extrañar que diera saltos cada vez que las recibia en su trasero.
?Dejale, no le pegues! Que no ha sido culpa suya le dije.
?Que no ha sido culpa suya? Se lo he advertido varias veces... ?Que no es culpa suya, dices?
Ha sido por un descuido mio.
Mira, en eso tienes razon. La culpa es tuya me dijo, agitando la chancleta en el aire , por eso, ya hablaremos tu y yo, despues. Ahora, ?dejame en paz!
Se giro y se marcho hacia los ascensores, llevando a su sobrino sujeto de una mano y dandole otros tres o cuatro zapatillazos por el camino. Fui tras ellos, pero entraron en el interior de uno de los ascensores, dandome con la puerta en las narices. No me quedo mas remedio, si queria evitar que Carlitos recibiera mas zapatillazos, que subir en el otro ascensor e intentar detenerla antes de que entraran en la casa.
Durante el trayecto, de vez en cuando la escuchaba regañarle y darle uno o dos zapatillazos mas, hasta un total de tres ocasiones. Por fin llegamos al quinto piso e intente persuadirla de que se calmara y que no pagara su enfado con Carlitos, aunque resulto inutil. Se habia calzado antes de salir del interior del ascensor y supuse que no habria mas chancletazos. Abrio la puerta de la vivienda e introdujo a su sobrino en la casa, con un ligero empujon.
?Vete preparando! ?Que aun no he terminado contigo! Le dijo.
Entonces se giro hacia mi y volvio a reprocharme lo sucedido. Me dijo que si no me daba verg?enza, que por mi culpa tenia que pegarle a Carlitos...
Tampoco es para ponerse asi ono? Dije yo Le secas, le cambias de ropa y ya esta. No hacian falta los zapatillazos.
?Y si coge un catarro, que? ?Como se lo explico a mi cuñada, eh? ?A ti si que te hacen falta unos buenos zapatillazos! Me dijo, mientras entrabamos en la casa.
?Vaya! ?Y me los vas a dar tu? Pregunte con sarcasmo.
?Encantada!
Y se quito una zapatilla ante mis atonitos ojos, se abalanzo hacia mi y me solto tantos zapatillazos como pudo en unos pocos segundos. Fue tan rapida en sus movimientos que no me dio tiempo a reaccionar. Y la verdad es que me escocieron. A pesar de recibirlos sobre los pantalones vaqueros, la furia que descargo fue tan grande y con tanto impetu, que sus chancletazos me produjeron cierto grado de escozor, junto a una gran ereccion. Ella la noto, pero no me dijo nada.
Ciertamente avergonzado y humillado, me marche, cual canino vencido, con el rabo entre las piernas; pero con la agridulce sensacion de haber tenido una excitante experiencia. Tras la puerta, volvieron a escucharse unos cuantos zapatillazos mas, algunos gritos, lloros y mas regañinas de mi novia a su sobrino Carlitos.
Termine casandome con ella, aunque...

Segunda Parte
Durante los pocos años que duro nuestro noviazgo, poco a poco, me fui dando cuenta de lo que realmente me esperaba al lado de mi novia. Su madre era una mujer dominante que tenia al marido cohibido y mi novia, como buena hija, pretendia hacer lo mismo conmigo. Yo siempre he sido muy rebelde y nunca me he dejado doblegar en serio por nadie. Otra cosa muy distinta son los juegos eroticos, las azotainas excitantes, etc. Pero de ahi a dejarme dominar, habia todo un abismo.
Por esta cuestion soliamos discutir a menudo, amen de su costumbre de sacudirle a sus sobrinos con la zapatilla, quizas mas de lo necesario. De entre todas las ocasiones en las que la vi hacer uso de su herramienta preferida, igual que su madre, destacare un par de ellas. Las demas, apenas si tienen relevancia.
.....Ella vivia en un chalet situado en una urbanizacion privada del oeste de Madrid, con piscina, jardin y terreno mas que suficiente como para que los niños pudieran jugar y correr a sus anchas. El padre se dedicaba a comprar vehiculos, repararlos, reformarlos y venderlos despues, y habia habilitado una zona como taller, para realizar sus trabajillos. Mi novia no tenia necesidad de trabajar, pero en una calle mas abajo, vivia una amiga suya, enfermera, casada con un periodista, que tenia dos niñas a las que no podia cuidar en vacaciones, debido a su trabajo, por lo que mi novia se habia ofrecido a hacerlo, recibiendo algun dinero a cambio. Las niñas tenian siete y cinco años, respectivamente, y eran la mar de simpaticas, vivarachas y algo pillinas.
En cierta ocasion, mi suegra me invito a pasar el fin de semana con ellos, para conocerme mejor, y acepte encantado. Cuando llegue fui recibido ceremonialmente, con mucha amabilidad, quizas excesiva. Pregunte por mi novia y me dijeron que estaba cuidando a las dos niñas, pero que regresaria enseguida, pues ya la habian avisado de mi llegada. Al cabo de unos minutos, se presento en compañia de las dos pequeñas, para que las conociera y me conocieran, puesto que les habia hablado mucho de mi y les hacia mucha ilusion conocer al novio de su tata, que asi la llamaban.
Las niñas eran encantadoras, de temperamento inquieto, rubias, de ojos azules como el cielo y una carita de princesas. Despues de las presentaciones, salieron a jugar al jardin mientras que mi novia se cambiaba de ropa, pues habia decidido que ibamos a salir a tomar el aperitivo a la cafeteria de la urbanizacion. Tuve la sensacion, si no la seguridad, de que tenia organizado presentarme a sus amigas y queria pasearme por todo el lugar, para que la vieran en mi compañia. Por supuesto, ?las niñas tambien venian con nosotros!
No es que me importara en demasia, pero no me parecia de recibo que en mi primera visita a su casa, no pudiera estar a solas con ella, en cualquier rincon, por lo que acepte, pero a regañadientes. No tardo mucho en cambiarse de ropa. Dejo los pantalones vaqueros y las espadrillas y se puso un vestido con vuelo y unos zapatos abiertos, de tacon. Cuando salio, me dejo impresionado.
A todo esto, las niñas seguian jugando en el jardin pero, sin la vigilancia de nadie, se habian puesto a jugar con la tierra y se habian manchado toda la ropa, las manos, las piernas, la cara, el pelo... En fin, que no habian dejado un solo centimetro cuadrado sin manchar de tierra, barro y estiercol. Mi novia, cuando vio aquel desaguisado, se puso furiosa. Lanzo un grito aterrador, que dejo paralizadas a las niñas, se dirigio hacia ellas con paso firme y ligero, regañandolas a voces mientras se acercaba a ellas, pues ahora tenian que bañarse y cambiarse de ropa, lo que habia alterado considerablemente sus planes. Llego hasta donde estaban las pequeñas y sin pensarselo dos veces, echo mano a uno de sus zapatos, se lo quito violentamente y le sacudio cuatro o cinco zapatazos a una y otros cuatro o cinco zapatazos a la otra.
En ese momento supe con toda certeza que si habia algo que lograba sacarle de sus casillas, de enfurecerla de verdad, era que los niños se pusieran perdidos las ropas, sobretodo si iban salir a dar un paseo con ella. Las cogio de una mano a cada una y se las llevo hasta su casa, entre lagrimas y reproches continuos. A mi me ordeno que la esperase y, visto lo visto, me calle y obedeci sin rechistar, no fuera que yo pagase los platos rotos, como en alguna otra ocasion.
La otra situacion a la que quiero hacer referencia, se produjo durante el verano del año siguiente, tambien en su chalet, en el transcurso de otra visita mia, de fin de semana.
Por alguna cuestion familiar, su hermana mayor y su cuñado, tuvieron que salir de Madrid durante aquel fin de semana y no les quedo mas remedio que dejar a sus hijos en casa de los abuelos. Los chavales tenian cuatro y cinco años, respectivamente, y no se llevaban nada bien. Siempre se estaban peleando y como la abuela ya se conocia la situacion, en cuanto se marcharon los padres, les advirtio severamente.
No quiero ver que os peleais en ningun momento. Os lo advierto antes de que pase, para que luego no digais que la abuela os ha pegado con la zapatilla sin razon. ?Me habeis entendido? Y ahora, a jugar.
Los dos jovenzuelos aceptaron la advertencia de su abuela, poniendo cara de circunstancias, como de carnero degollado. Aquella tarde no sucedio nada, pero a la hora de acostarlos en la cama, se desato una batalla campal entre hermanos. Hasta aquel instante se habian portado muy bien pero al quedarse solos en la habitacion, se ve que se despertaron sus instintos infantiles.
No fue inmediatamente despues de acostarse, sino a los pocos minutos, que empezaron a jugar, amparados en la oscuridad y la distancia que separaba la habitacion dell salon.
Pero con lo que no contaban los diablillos era con la visita del abuelo al cuarto de baño. El hombre, al pasar junto a la puerta de la habitacion escucho unas risas y unos ruidos que llamaron su atencion. Abrio un poco la puerta y les dijo que se estuvieran quietos y que se durmieran, haciendose el silencio de inmediato. Aunque mi suegra, la abuela de los niños, que tenia un oido especial para estas cosas, escucho los reproches de su marido y, desde el salon, les grito.
?Haced el favor de dormiros! ?Como tenga que ir a la habitacion, os muelo el culo a zapatillazos! ?No hagais enfadar a la abuela, que ya sabeis como se las gasta!
?Si, abue! Ya nos dormimos. ?No hace falta que vengas! Contestaron los pequeños desde la habitacion, con cierta ironia.
Por un instante, la paz y la tranquilidad reinaron, pero como no podia ser de otra forma, enseguida se olvidaron de las advertencias y de que la puerta se habia quedado abierta, y continuaron con sus juegos. Mi suegra y mi novia no paraban de relatar, cada vez mas enfadadas.
Los ruidos y las risas se hicieron cada vez mas potentes, hasta que nadie pudo aguantar mas. Como un resorte, la abuela salto del sofa, avanzo unos pasos en direccion al pasillo, se detuvo para encender la luz y alli mismo se quito una zapatilla, dirigiendose al dormitorio, con ella en la mano.
Todos estabamos mirando lo que hacia y vimos como empujo la puerta de la habitacion, bruscamente, y asi, casi a oscuras, se lanzo a por sus nietos, a los que habia pillado saltando entre las camas. Desde nuestro lugar, no se veia con gran nitidez, pero podian distinguirse las figuras perfectamente en la sombra, y comprobamos la severidad con que mi suegra era capaz de utilizar su zapatilla.
Ambos niños recibieron una severisima zurra de zapatillazos. Los golpes retumbaban en las paredes y los gritos y llantos no tardaron en llegar. No me pare a contarlos, pero no creo que les diera menos de veinticinco o treinta zapatillazos a cada uno de ellos. Como digo, la azotaina fue severisima.
Al finalizar, regreso a nuestro lugar, con una zapatilla bien calzada y la otra, la utilizada en la azotaina, en chancleta. Se paro junto a nosotros y acomodo su pie en el interior de la zapatilla, con la ayuda del dedo indice, en una escena muy excitante, por los recuerdos que me trajo. Ni siquiera me paso por la imaginacion hacer ningun comentario. Continuamos con la velada y el asunto se dio por zanjado.
A primera hora del dia siguiente, mi suegra recibio una llamada de mi futura cuñada y se marcho durante todo el dia, dejando a mi novia al cuidado de sus sobrinos. Mi suegro tambien se quedo, pues debia terminar de reparar un vehiculo, para venderlo al otro dia. La mañana estaba resultando ser calurosa y nos dimos un baño en la piscina. Los niños, mi novia y yo, la pasamos jugando divertidamente en el agua.
Los momentos antes de preparar la comida, los pasamos tumbados en el cesped, a nuestras cosas, mientras que mi futuro suegro continuaba con sus quehaceres, bajo la atenta mirada de uno de sus nietos. Mi novia, que no dejaba pasar ni una, le advirtio a su padre que no permitiera a los niños acercarse demasiado, porque no queria que se manchasen con la grasa de los coches. El abuelo asintio, pero el niño...
Estabamos dandonos un revolcon, cuando de pronto aparecio el mayor de los niños absolutamente impregnado en grasa negra y viscosa. Se detuvo frente a nosotros, llorando, como implorando perdon por lo que le habia sucedido. Al parecer, en un descuido del abuelo, habia metido las manos en un gran bote repleto de grasa y despues de resbalar, se habia manchado por completo, pues el bote se vencio y cayo al suelo, junto con el niño.
Mi novia puso el grito en el cielo, me aparto de su lado con un empujon, dio un brinco desde el cesped y se fue a por su sobrino. Le grito, le regaño y le dio unos cuantos azotes con la mano; aunque, no contenta con esto, le sujeto por un brazo y lo llevo hasta donde estaba yo tumbado. Se agacho y recogio del suelo una de sus chanclas de goma que habia dejado a mi lado, y tras incorporarse, apreto al niño contra si misma, le sujeto con firmeza y la emprendio a chanclazos con el, sin importarle ser manchada por la misma grasa.
Como el niño estaba en bañador y aun lo tenia mojado, los chanclazos le hicieron retorcerse de dolor y escozor. Despues de los primeros diez o doce, las nalgas se le pusieron coloradas y, cuando decidio que ya le habia sacudido suficientes zapatillazos, despues de unos treinta o treinta y cinco, la suela de aquella hawaiana se le habia quedado marcada en varios lugares de sus muslos y nalgas, mezclandose con los restos de la grasa.
El abuelo no se libro de la bronca y como no estaba dispuesto a discutir con su hija, despues de comer, se marcho a la cafeteria para tomar cafe y alguna que otra copita, mientras echaba una partidita a las cartas con sus amigos. La hora de la siesta se presentaba muy atractiva.
Los niños fueron castigados y obligados a dormir la siesta en silencio, lo que sucedio sin mayor complicacion y mientras, nosotros dos ibamos a hacer lo propio o lo que se pudiese , en una habitacion aparte. Yo me fui primero a la cama, mientras mi novia fregaba la vajilla, a pesar de que le pedi que no lo hiciera. Cuando ya estaba a punto de dormirme, la senti llegar hasta la cama, note como apoyaba sus rodillas en el colchon y como dejaba caer al suelo, por su propio peso, tras agitar los pies en el aire, aquellas chanclas de goma tan excitantes.
Se me acerco y me beso en los labios con cierta sensualidad, lo que yo interprete como una invitacion. Me gire y respondi a su beso con otro mas apasionado, dejandose hacer y echandose encima de mi; pero me aparto con cierta dulzura, como incitandome, y se dio media vuelta, mostrandome su espalda desnuda, su cintura y su culito respingon, a la par que acariciaba mis piernas con las plantas de sus pies. Lentamente fue subiendo hasta mis rodillas, los muslos... Y yo me dejaba hacer. Cuando sus pies alcanzaron mi escroto, cubierto por el bañador, jugueteando hasta apartar la tela e introducirse en su interior, la ereccion se hizo imponente y como no dejaba de acariciarme, no me pude contener.
Estaba excitadisimo e intente darle la vuelta para corresponder a sus caricias, lo que ella interpreto como un intento de penetrarla y su reaccion me freno en seco. Muy malhumorada, me dijo que no podia ser, que con los niños alli y con su padre, que podria regresar en cualquier momento, no estaba dispuesta a que la pillasen haciendo el amor, en su propia casa. Yo insisti y ella, en un arrebato de furia, se giro hasta alcanzar una de sus chanclas del suelo, me volteo y me bajo el bañador bruscamente, con tanta rapidez, con tanta energia, y con tanta decision, que cuando me quise percatar de lo que estaba sucediendo, ya me habia sacudido diez o doce chanclazos en mis desnudas nalgas, que me hicieron retorcer de escozor y de placer.
Como no opuse resistencia, desahogo su furia conmigo, dandome tantos zapatillazos como quiso, llevandome hasta el orgasmo. La eyaculacion fue brutal y el placer que me proporciono: ?Extraordinario, sublime!
...Y me case con ella. Pero nuestro matrimonio estaba destinado al fracaso. Despues de año y medio, nos separamos, para divorciarnos algo mas tarde. Las continuas incursiones de mi suegra, inmiscuyendose en nuestra vida de pareja, junto a sus continuados intentos de dominarme, tanto mi mujer como mi suegra, me obligaron a renunciar a unos placeres lujuriosos. Abri los ojos, abri la mente y comprobe con gran dolor que no estaba enamorado de ella. Que solo buscaba el placer prohibido y que no estaba dispuesto a ser dominado, si no era en un juego erotico y sensual.
Han pasado muchos años y aun la hecho de menos...




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