Inicio Envianos tu relato Top relatos Nuevos relatos Buscador Contacto

Tu cuenta

Registrese gratis
Categorias

Autosatisfaccion (92)
Azotes (20)
Confesiones (49)
Control mental (60)
Cybersexo (128)
Dominacion (443)
Embarazadas (85)
Enanas (3)
Erotismo amor (26)
Exhibicionismo (168)
Famosas (3)
Fantasias eroticas (161)
Fetichismo (154)
Flechazos (32)
Gays (294)
Heterosexual (918)
Incestos (377)
Infidelidad (299)
Intercambios (193)
Jovencitos (56)
Lesbianas (194)
Maduras (171)
Masturbacion (203)
No consentido (76)
Orgias (196)
Otros (49)
Primera vez (67)
Sadomasoquismo (193)
Sexo anal (26)
Sexo oral (8)
Transexuales (172)
Voyerismo (29)
Zoofilia (259)

Paginas amigas
Ok juegos
Bombilla
Que chistes

Estrenos online
Busco porno
Agregar web

Que fotos
Peliculas
Contactos personales
Porno busco
Emule porno
Chicas
Creidas
Juegos online
Peliculas cine
Series online
Peliculas cine

+ Añadir tu web

 
Suscríbase!
Reciba trucos gratis en su e-mail. Indique su e-mail y presione suscribirme.




Categoría: Incestos
Valor de este relato: 4.20
Enviado por:


Valora este relato erotico


Muy bueno

Bueno

Medio

Malo

Muy malo

Una buena madre
Acababa de cumplir los dieciocho años cuando todo esto ocurrio. Paso sin buscarlo, sin haberlo planeado nunca, pero desde entonces mi vida tomo otro rumbo, inimaginablemente mas pleno. Y todo ello pasando por encima del mas prohibido de los deseos: el incesto. Si, como fantasia todos hemos tenido una alguna vez, pero sin mas anhelo que el de un pensamiento caliente, mas por prohibido que por deseo.
Mi madre es una mujer de lo mas corriente, una madre tipo de su edad, con su fisico de 40 años y dos hijos en su haber. Y yo, tipico adolescente, me habia masturbado infinidad de veces pensando en ella. O incluso algo mas, probando el peligro, lo inaccesible: me habia hecho mas de una paja espiandola mientras orinaba con la puerta entornada, o cambiandose de ropa, o mientras dormia la siesta. Le levantaba un poco la falda para verle las bragas, o miraba de cerca por entre su escote sus grandes tetas mientras me la meneaba; incluso roce mas de una vez mi polla tiesa en sus manos o en su cara. Despierta, solo le habia arrimado el paquete a su culo con la excusa de llegar al armario de los vasos mientras ella fragaba los platos, o le daba algun cachete inocente en sus nalgas. Todo esto, claro, de una manera casi inconsciente, sin pensar que era mi madre y que era una mujer: en mi mente adolescente solo era ver unas tetas, hacerse unas pajas y poco mas.
Pero todo cambio un dia cuando mi hermano pequeño, de quince años, tuvo que ir al medico porque su pene tenia demasiado estrecho el prepucio y se lo estrangulaba cuando empezo a tener sus primeras erecciones. El medico, para intentar evitar una operacion, sencilla pero molesta, le ordeno unas pomadas dilatadoras y unos ejercicios, y advirtio a mis padres para que siguieran su evolucion y le informaran. Mi hermano no tenia constancia y mi madre siempre estaba recordandoselo; mi hermano se quejaba por pereza y no se aplicaba las pomadas ni hacia los ejercicios, consistentes en subir y bajar la piel, una vez erecto el pene, y forzar de vez en cuando un estiramiento que siempre resultaba doloroso. Mi madre decidio encargarse ella misma de que hiciera los ejercicios. Incluso nos hizo intercambiarnos el cuarto para ver si dandole mas intimidad conseguia que cumpliera con la prescripcion medica.
Con el nuevo cuarto vino un descubrimiento mayor: mi madre dejaba de ser solo mi madre para pasar a ser una mujer y deseable. Mi cama se apoyaba en la pared del cuarto de mis padres, y desde el primer dia que consegui oirlos follar, sus jadeos, los ruidos de su cama, las obscenidades que se decian para calentarse, mis espionajes, tocamientos, y por supuesto, mis pajas, crecieron en progresion geometrica. Y tambien mis atrevimientos: me la sacudia, sin correrme, por debajo de la mesa mientras comiamos, mirandola; o en sus siestas, me corria a su lado si esperar a hacerlo en el baño. Cuando se iba a casa de mi abuela, me entraba al servicio con una foto suya, la llamaba por telefono y le echaba la leche por la cara al portarretratos mientras oia su voz.
A todo esto, mi hermano seguia sin hacer caso de su problema, y mi madre, harta, decidio que si no se lo hacia ella no habria manera de evitar la operacion. Asi, cada tarde, cuando mi padre salia a trabajar, para que no se enfadara con mi hermano, mi madre iba a su cuarto, le hacia bajarse los pantalones y ella misma le aplicaba la pomada y le bajaba la piel a tirones a la polla de mi hermano. Yo les espiaba sin que me vieran: mi hermano, aunque empalmado, estaba totalmente avergonzado, y hacia como que leia un comic para taparse la cara y no ver lo que le estaban haciendo. Yo no conseguia entenderlo; le tenia la mayor de las envidias: mama le hacia una paja cada tarde, sin corrida, claro, y el muy imbecil no queria ni verlo. ?Para morirse! Yo solo alcanzaba a, como buenamente podia, pajearme sin que me vieran espiarlos, aunque tampoco me era dificil: mi hermano tapandose la cara y mi madre haciendo su trabajo... Un dia, y aunque no me pillo con la polla fuera, si me vio espiandoles, y, cuando acabo con mi hermano vino a mi cuarto a reconvenirme:
Juan, ? te parece bonito mirar a tu hermano, con la verg?enza que sabes que tiene? me dijo. Si se llega a enterar, ya podemos acabar el tratamiento.
Yo, confuso, y sabiendome culpable no solo de eso sino de hacerme pajas mirandola, dije lo primero que se me vino a la cabeza:
Es que creo que yo tambien tengo ese problema aunque no tan grave, claro, y tengo un poco de miedo, y queria ver que le hacias, y ... ya no supe que mas decir, pero no sabia que, sin querer habia hecho diana en el centro.
?Vaya, hombre, voy a tener que tocarle el pene a todos los hombres de la casa! A ver, enseñamela, no tengas verg?enza.
??Verg?enza?! No sabia ella las ganas que yo tenia. Despues del primer segundo, mientras se agolpaban en mi mente todas mis fantasias, y mi polla empezaba a ponerseme morcillona, me hice un poco el remolon. Mi madre, sentandose en la cama, me hizo poner delante de ella y empezo, impaciente, a desabrocharme los pantalones. De un tiron, me bajo pantalon y calzoncillo hasta los pies, y cuando levanto la cabeza, mi polla, bastante gorda ya, aunque gacha, aparecio ante su cara:
?Caray, Juan, esto no es el pitito de tu hermano! ?Jolin, ya es como la de papa! me dijo, divertida. A ver como tienes esto... decia, mientras me cogia la polla con una mano y se ayudaba con la otra para bajar la piel. Encima, con un mohin muy suyo, frotaba la punta de la lengua con su labio inferior, poniendome mas cachondo, si cabe, de lo que me estaba poniendo capullando y descapullando mi polla. Al poco, se dio cuenta de que una polla totalmente tiesa apuntaba a su cara. Sorprendida, pensativa, me miro sin dejar de pelarmela unos segundos mas, y, de repente, algo azorada, se levanto y me dijo que creia que no tenia ningun problema, pero que me la veria de vez en cuando para cerciorarse; me dijo que cenariamos en una hora y salio. Yo no salia de un estado de embriaguez mental, y no sabia si gritar de rabia o dar gracias por parar en aquel momento, poque unas sacudidas mas y hubiera eyaculado en la cara de mi madre. Me tumbe en la cama sin temer que entrara mi madre, o dandome igual, y me la menee con fuerza hasta que me corri murmurando mama, mama entre jadeos de placer.
Durante toda la semana siguiente segui masturbandome espiando a mi madre, pero sin correrme: queria provocarme un recalenton para que, si surgia una nueva ocasion, mi madre me sacara la leche a la menor sacudida.
Y la ocasion se presento un viernes por la tarde, una semana y media despues, cuando mi hermano se habia librado de su racion de paja desaprovechada porque mi padre se lo llevaba a un campamento del colegio a unos 130 kms. de nuestra ciudad. Mi madre entro en mi habitacion y me dijo:
Venga, Juan, que hoy no tengo al cabezota de tu hermano, y puedo verte a ti dijo, sentandose de nuevo en la cama. Yo no le quitaba los ojos de encima: llevaba el camison de dormir, sin sostenes, y era como tenerla desnuda delante de mi. Mi madre se proponia avergonzarme creyendo que yo me asustaria de pensar en que una nueva ereccion me pusiera en evidencia delante de ella; asi, vistiendo provocativamente, esperaba que yo apartara la vista y evitara la excitacion. ?Que equivocada estaba! Yo no podia dejar de verle las tetas, y verla a ella desabrocharme los botones del vaquero con mi paquete a centimetros de su cara me volvia loco de deseo. En aquel momento creo que se dio cuenta de su error, pero ya no podia hacer nada, asi que me bajo de nuevo los pantalones, asio mi polla tiesa y empezo a capullar y descapullar como si no pasara nada. Miraba mi glande aparecer y desaparecer y despues me miraba a mi, para seguir mirando mi polla otra vez, y asi durante algun minuto. Despues me miro otra vez con cierta expresion de duda; creo que, la pobre, debio de pensar que yo estaba como un burro porque ella misma me habia provocado el calenton con aquel camison; miro hacia mi polla otra vez, y yo crei que en aquel momento se levantaria y se iria, dejandome otra vez con la polla a reventar; pero en vez de eso, me cogio la polla mas fuerte con la otra mano, como dejandome ver del todo sus tetas moviendose al ritmo de su mano que, ahora si, decididamente se movia a ritmo de paja. Cuando empece a suspirar fuertemente, intuyendo la inminente corrida, acerco mi polla a sus tetas, y en el momento que el glande toco su piel, chorros de leche, hirviendo de cientos de pajas retenidas durante 10 dias, saltaron de mi polla para estrellarse en el cuello y las tetas de mi madre, entre jadeos que la llamaban mamaaaa, mamaaaa. Ella no dejo de menearmela, con los ojos entornados, la mirada fija en el surtidor de esperma y la boca un tanto entreabierta, hasta que la ultima gota de semen resbalo hasta su mano, y, despues, se levanto de la cama y se fue de la habitacion.
Yo creo que llore de gusto cuando me acoste en la cama, regodeandome con el recuerdo de lo que habia pasado momentos antes, pero una punzada de preocupacion me invadio, pensando en que me habia aprovechado de mi propia madre, asi que sali para ver que hacia o si le iba a decir algo, o ...
Mi madre se habia quitado el camison, manchado de mi leche, se habia limpiado el pecho y estaba sentada en el retrete desnuda, meando como tantas veces la habia visto mientras me masturbaba con los ojos clavados en el culo de mis sueños; pero tenia la frente apoyada en sus manos, los codos en las rodillas, en una posicion que me dio a pensar que estaba preocupada por lo que acababa de hacer: habia masturbado a su propio hijo, primero, creo, sintiendose un poco culpable, y, luego, un poco caliente por la situacion, lo que le hacia sentirse muy confusa, asustada y preocupada.
Mama, ?te encuentras bien? dije yo, sacandola bruscamente de sus pensamientos. Ella, sin moverse, me respondio en un tono serio, de disculpa:
Lo siento, Juan, hijo, no ha sido culpa tuya; no se que me ha pasado, ni porque... No te preocupes, no volvera a pasar...Vas a pensar que tu madre es una puta, y yo...
Seguia hablando, pero yo ya solo veia a la mujer que me acababa de hacer la mejor paja de mi vida, mi madre, desnuda, con las tetas colgando hacia los muslos, con aquel hermoso culazo redondo a pocos centimetros de mi verga, que ya estaba dura otra vez, y que solamente queria tener mas sexo con ella. Me acerque, puse la polla delante de su cara, que ella mantenia agachada entre sus manos, me arme de valor y le dije:
Mama, tranquila, te quiero mucho. Mucho mas que antes; mirame;... y hazmelo otra vez.
Mi madre, sobresaltada por mis palabras, alzo la vista y alli tenia otra vez delante de ella la polla tiesa de su hijo, la polla que la habia hecho perder la cabeza. Pero ahora, mi madre, en un segundo, eligio entre su culpabilidad y rechazo, y su deseo y excitacion. Su eleccion le hizo abalanzarse hacia mi, y, cogiendome de las nalgas, me atrajo hacia ella, metiendose la polla en la boca de un solo golpe, para, entre jadeos de autentica zorra, mamarme la polla como nunca antes debio haber hecho: lamia mi glande, mamaba la polla, chupaba mis huevos mientras me la pelaba, me apretaba las nalgas y me metia algun dedo en el culo, y me hablaba como yo ya sabia que le gustaba despues de mis espionajes en la pared de mi habitacion, solo que no se las decia a mi padre sino a mi:
?Te gusta, cariño? ?Te gusta ver como la puta de tu madre te chupa la polla? Dimelo, vamos, dimelo mi madre se habia vuelto hacia el lado opuesto de su conciencia culpable, herida por el incesto, y con esa lujuria derramada, superar la culpa con sexo puro... y duro. Mis sueños mas ardientes se veian, mas que cumplidos, superados. Habia convertido a mi madre en una verdadera guarra hambrienta de sexo.
Yo bajaba mis manos hacia sus tetas, estrujandoselas, o le acariciaba el culo, metiendole un dedo en el ojete como un gancho o dandole palmadas en las cachas. Me ponia ciego de vicio cogerla de la barbilla y ver como se llenaba la boca con mi polla hasta que mis huevos golpeaban en sus labios, o como estos abrazaban arriba y abajo todo el rabo desde la punta a la raiz en un movimiento continuo que alternaba con caricias de su lengua. Y toda la calentura iba saliendo por mi boca, como ella queria:
Si, mama, si, me gusta; que bien lo haces, mama, eres una puta chupapollas; y quiero correrme en tu boca y que te bebas mi leche; sigue, ...mamaaa, putaaa...
Ella, sin contestarme mas, acelero el movimiento de mamada, tocandome el ojete y apretandome los huevos hasta que no pude aguantar mas y me corri...
??Me corroo, mamaaa,... eres una puta, mamaaa, putaaaa...!! grite, muriendome por un par de minutos, mientras mi madre se tragaba toda la leche que podia.
Por fin, acabo mi orgasmo y me abrace a ella como cuando era pequeño, rodeandole el cuello y besandola:
?Mama, te quiero, te quiero!
?Y yo cariño, y yo a ti! y asi estuvimos un minuto mientras mi corazon bajaba del cielo para entrar en mi cuerpo de nuevo. Pero mi madre no lo queria alli mucho tiempo, y, levantandose y agarrandome del nabo, aun gordo, me arrastro fuera del baño y me tiro encima de la cama:
? Aun no has acabado, hijo mio!?Hay mucho por hacer! Mi madre, a horcajadas sobre mi, me besaba el cuello, me pasaba las tetas por la cara, me acariciaba los huevos, y yo no tenia mas manos para sobarle el culazo. Mi polla se encabrito en un minuto de accion maternal.
Asi cariño mio, y ahora, mete ese pollon tuyo en el coño de tu mamaita. ?Follame, amor mio, follame bien fuerte! Yo rugia de deseo con cada palabra que me decia. Oir a tu madre decir todo eso y verla abrirse de piernas cogiendose de las rodillas, mientras con cara de lujuria agita su lengua como una cerda es algo que ningun hombre podria soportar. Nuevas obscenidades salian por mi boca mientras, como un martinete, mi polla entraba hasta lo mas profundo de su ser, para salir un segundo y volver a entrar con mas fuerza. Sus piernas abrazaron mis riñones y sus manos apretaban mis nalgas haciendo que costara trabajo salir de ella. Su lengua chupaba mi boca cuando no me llamaba, excitandose con la idea de que era su hijo con quien estaba follando:
Juan, hijo, follame.?Follame, cabron!?Rompeme el culo, hijo de puta! y diciendo esto, estallo su orgasmo en mil llamaradas que salian por cada poro de su piel, mil gritos atronando en mis oidos:
?Me corrooo, me corroo!?Que gustooo! ?Ahhhhh!!!! Yo no pare de bombear hasta que note que sus miembros aflojaban su presa; entonces saque mi polla ardiendo y me sente sobre sus tetas. Mi madre me agarro la polla y me hizo una paja, sacandome la lengua lujuriosa para que golpeara mi glande:
?Aahh! ?Ahhhg! no podia hablar, con la boca abierta y la lengua moviendose como una serpiente viva que quisiera comerme la picha, pero sus jadeos y su mirada de perra me daban a entender lo cachonda que mi madre estaba por todo lo que ella y yo, madre e hijo estabamos haciendo. Un segundo mas tarde me deje ir por ultima vez aquel dia, mirando como mi leche llenaba la cara de mi madre, que entre leng?etazos, seguia:
?Dame tu leche, hijo, llena de leche a tu mami! suplicaba mientras lamia mi polla, limpiandola de semen, pasandosela por toda la cara, poseida por un furor increible.
Exhaustos, nos tendimos en la cama, nos estuvimos besando con las piernas entrelazadas, y cogiendonos por el culo nos dormimos hablando sobre como y cuando hariamos participes de nuestro juego de amor tanto a mi hermano como a mi padre: mi madre ya soñaba, y yo tambien, con verse llena con tres pollas a la vez, la de su marido y las de sus hijos. Espere que nos cueste tan poco como lo fue empezar para nosotros.




Envía este relato erotico a tú amigo/a
Tu e-mail:
E-mail de tu amigo/a:
Recibir relato erotico en mi e-mail.    



 




 

Relatos eroticos verdes, relatos sexuales porno, relatos porno, relatos xxx, relatos gratis de sexo.
Historias verdes, historias eroticas, relatos gays, relatos pornos y hablados, relatos de incesto, relatos de sexo filial, cuentos eroticos, relatos cortos y muy sexuales, historias porno de jovencitos, relatos pornograficos, relatos de violaciones, relatos eroticos de travestis.