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Categoría: Heterosexual
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Culo en Puerto Rico
Si algo
le gusta a un hombre es doblegar a otra persona hasta conseguir que
se lo deje empujar por el culo. Si la clavada es por la chocha o el
culo físicamente da lo mismo pues se siente igual, pero saber
que esa mujer se ha dejado convencer para ser penetrada por detrás
hace toda la diferencia en el mundo. Nunca había tenido suerte
con relaciones anales hasta que me lo dio mi novia actual pues mi
esposa las rechaza. Mi novia era virgen de ahí pues rechazaba
dárselo a su marido a su vez, pero aquí les relato como
ambos perdimos la última virginidad. A
pesar de casi seis años de relación extramarital conmigo
a ella todavía le da pena decirlo pero todo lo que su esposo
siempre soñó hacer con ella que nunca logró,
lo aprendió y realiza conmigo. Así pasó con sus
nalgas que se las estrené nuevecitas. Siempre fantaseamos sobre
relaciones anales pero finalmente acordamos que cuando nos casemos
en nuestra Noche de Bodas me regalaría el ano, y no se habló
más del tema. Pero
parece que su curiosidad era mayor que la mía pues un buen
día sin traer el tema yo me dijo ella que lo quería
en el culo la próxima vez que nos viéramos. Le mencioné
lo del acuerdo de la noche de bodas pero no le dio importancia (a
lo mejor no cree que lleguemos a casarnos y como dice el refrán
‘la luz de adelante es la que alumbra’). Tampoco pregunté
mucho por qué lo quería ya, no fuera que se arrepintiera.
Y se nos dio en Isabela cuando estuvimos juntos de nuevo y el último
polvo que le eché fue anal. Yo
sin experiencia, solamente por lo leído y visto en películas
me guié. Ella se quejó y apenas se lo dejó meter
cuando me mandó se lo sacara. Mientras lo tuvo adentro me ordenó
NO ME FUERA A VENIR en su culo. Yo tuve varias sorpresas con comerme
un culo; 1. Primero, ella no quiso usar lubricante con solo saliva
se lo metí como pude 2.
Segundo, yo no lo sentí nada diferente a la chocha. Yo juraba
sería algo que me apretaría mucho u otra inconformidad
pero se sentía igual que la chocha, sorpresa sorpresa. 3.
Tercero, no vi nada. Ella tiene unas hermosas nalgas grandes y redondas
que siempre beso y acaricio pero no pensé que esa misma carne
no me dejaría ver su penetración anal. Sabía
si estaba adentro de ella por que me lo decía. 4.
Cuarto, al otro día para mi alegría me confesó:
‘no me dolió’. Ya
después de esa vez lo hemos hecho varias veces más.
La segunda vez que le comí el culito fue para mi sorpresa.
Cuando nos íbamos a ir del motel en Añasco se antojó
de sentarse frente a mí encima de mi miembro parado, estuvo
acomodándose eso por su ano a secas. De nuevo sin lubricación
que no fuera la que se le pasó de la chocha pero así
se lo acomodó. Yo le abría las nalgas con las manos
para que se le metiera más pero ella ordenó que no le
abriera el culo yo. Igual que la primera vez no me vine dentro de
ella ni pude verle el roto clavado. Si no ver es el precio a pagar
por disfrutar de sus nalgotas pues me conformo feliz La
tercera vez me sorprendió en un motel de Cupey. Ella llevó
lubricante que se lo robó de la cartera a su mejor amiga. Ahí
me puse las botas pues después de la primera clavada anal la
obligué a que me lo diera una segunda vez. Ese tarde ella lloró
de dolor pero a mi no me dio pena. Ese vez por fin sentí la
estaba rajando por el ano a la fuerza y me lo gocé. Pero aun
así no le metía apenas un poco más de la mitad
del bicho. Hasta botó sangre pero nunca supimos si fue por
romperle el culo o es que le empezaba un poco el periodo esa tarde.
La
cuarta vez que comí culo fue en el motel The Rose de Río
Cañas. Yo la sorprendí pidiéndole el culito y
hasta fui preparado con loción para eso. Pero no me resultó.
Cuando me embadurnaba el miembro y su ano con el líquido me
decía que eso le traía recuerdos de las visitas al ginecólogo.
Tremendo bajón de nota. Apenas le di una clavadita rápida
que fue más lo que se quejó que lo que se gozó.
Luego
de esa vez descarté las comidas de culo del repertorio sexual.
Como que todo es más complicación que acción.
Lo que me parece raro pues en las películas son tremendas clavadas
largas y con el miembro completo adentro para que las mías
sean tan rápidas, sin mete y saca y sin verle el culo clavado
tampoco. Meses
más tarde (sin mas sexo anal) planeando nuestra próxima
salida ella me sorprende diciéndome: oye hace tiempo
que no me comes el culo . Me quede pasmado pero no dije nada,
no fuera a meter las patas y se quitara. Cuando llegó el día
esperado en el motel Arco Iris de Río Cañas ella no
trajo el tema pero yo si que lo recordé, y hasta tenía
una cremita guardada en el carro desde hace meses por si acaso. Ella
le dio por perrearme, pero el perreo se convirtió en chingoteo
cuando se puso en cuatro bailándome frente al bicho. Ahí
mismo le empujé a secas el miembro por el ano, y como las demás
veces sin lubricación. Le metí medio bicho pero fui
mas listo esta vez pues yo tenía en mi carro desde hace meses
un lubricante y la deje de clavarla para irlo a buscar. Cuando
regresé la puse en cuatro en la cama y entonces con la cremita
bien puesta se lo empujé de nuevo. ¡Victoria! pues por
primera vez le metí el bicho en su culo completo, cuan largo
es. Así se lo saqué y se lo metí completamente
adentro en ese culo sabroso dos veces más, ella no pudo resistir
más y se lo saco para mamármelo o que se yo que carajo,
yo la maldije pues ahí mismo me vine. Parece que le dolía
pues si no, no se lo hubiera quitado, no importa la excusa que dijo
que quería hacer. Como quiera la perdoné pues empujarle
tres veces el bicho hasta la base por el culo, como si fuera su chocha,
es algo que ya había descartado lograr con ninguna. La
próxima vez que le pedí el culo fue en Villa Fontana
y para su sorpresa pues no habíamos hablado nada previamente
pero yo estaba preparado con vaselina. La puse en cuatro y se lo metí
en su gran culo sin ver nada guiándome solamente con sus direcciones
pero esta vez sucedió algo bien imprevisto. Después
que me dijo las palabras mágicas ‘ya está adentro’
yo estaba tan bellaco que me vine rápido, tan rápido
que le eché el polvo dentro del culo. Por primera vez en nuestra
historia me vine en su ano dejándole todo el semen adentro.
Después
de esa sabrosa vez la clavé en el culo de nuevo. La última
fue de sorpresa en Las Villas Motel en Levittown que me sorprendió
y sin ninguna lubricación ni la natural pues no le había
mamado la crica o el ano. Antes de darle dar la primera clavada en
su gorda crica se antojo de sentarse en mi bicho. Ella se sentó
de frente a mí con su culote en mi bicho, como ya había
hecho una vez antes. No disfruté absolutamente nada, todo estaba
seco y a mi me dolió más que lo que disfruté.
Definitivamente
no se que tiene ella en contra de lubricarse bien el culo para meter
por ahí pero así se lo dije después. Ella me
respondió que si no hubiera sido así y me hubiera avisado
primero pues entonces yo la hubiera puesto en cuatro. Pero como me
sorprendió se lo metió por el culo sentada y sin lubricación
pues no tuve tiempo de prepararme. No se que complejo tiene ella tiene
para no ponerse en cuatro y coger por la nalgas bien mojadas pero
esas excentricidades de a lo seco y de frente me causan mas preocupación
que gozo pero no le puedo decir nada no sea se enchisme y entonces
no me de eso más nunca. Por lo pronto se que se lo comí
primero yo, antes que su marido. Y que con culo o sin el la amo igual.
Autor: Antillas
antillas@hotmail.com




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