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Categoría: Fantasias eroticas
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Enviado por: Xblanck


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como mi tío me descubre todo un mundo nuevo. a su sobrino


Hola esta historia ocurrió hace ya bastante tiempo.
Yo contaba con tan solo siete añitos de edad.
Era alto, delgadito, de pelo castaño oscuro, ojos negros muy grandes, nariz respingona.
Cierto día no recuerdo la fecha, llegó mi tío que creíamos que estaba en Sudamérica.
Mi madre aunque estábamos muy justitos en casa en aquellos tiempos le dijo que se podía quedar en mi dormitorio si no le importaba compartirlo conmigo.
Por lo visto se había arruinado.
Yo estaba contentísimo porque solo conocía a mi tío por fotos.
Aquel día no me separé de mi tío deseaba estar siempre con él.
Mi tío trajo bastante equipaje, pero solo había una maleta de la que no se separaba.
Aquella noche me mandaron a la cama como siempre sobre las diez, ya que no tenía colegio.
Me acosté y aunque intenté esperarlo, el sueño me venció.
No recuerdo sobre que hora era, me desperté sobresaltado, al notar como me tocaban.
Mi tío dijo que lo sentía que se había tropezado.
Ya no me importaba nada, solo quería estar con él y si podía y me dejaba dormir con él.
Le pedí que me dejase dormir con el.
Él me dijo que dormía desnudo que si no me importaba a él tampoco.
Yo le dije que no me importaba y que si quería me desnudaría yo también.
El me dijo que si no me importaba, estaría más cómodo.
Yo me tumbé en la cama suya completamente desnudo, mientras el se desnudaba, le dije que tenía un pito muy grande.
Él me miró y me dijo que ya lo tendría tan grande con él, me dijo que si cuando se me ponía dura me crecía mucho, le dije que no lo sabía, le me respondió que intentase ponérmela dura que me la quería ver dura.
Yo intenté ponérmela dura pero por mucho que lo intentaba no podía, mi tío dijo que no me preocupase que él podría ponérmela dura, pero que le tendría que guardar el secreto.
Yo le dije que no diría nada.
Tal como se lo dije mi tío, se agachó y se introdujo mi pito en su boca.
Yo jamás había sentido tanto gusto, como estaba sintiendo en ese momento.
Sin saber que estaba haciendo, comencé a embestirle la boca. Para que no dejase de hacerme aquello.
En efecto en un momento había conseguido ponerme el pito duro.
Yo quería que él me dejase de chupar el pito me gustaba mucho, pero se la sacó de la boquita con una radiante sonrisa y se alejó de mí.
Cogió la maleta de la que no se alejaba, y la abrió, dentro había muchos álbumes de fotos, círculos de películas, una cámara de cine o video, una cámara de fotos, y unos palos.
Sacó las dos cámaras y los palos, abrió los palos sin hacer ruido, colocó la cámara de cine o de video encima de los palos. Anduvo un rato con la cámara de cine.
Después cerró la puerta de la habitación con el pestillo. Y cogiendo la cámara de fotografías me dijo que me pusiese de diferentes formas mientras el me hacía fotos, aunque creo que la cámara de cine también estaba en marcha. Mientras me tocaba el pito y el resto del cuerpo me seguía fotografiando.
Yo me dejaba hacer, me gustaba mucho que me tocase.
Dejó la cámara a un lado y se volvió a meter mi pito en la boca, me encantaba que me lo chupase.
Él mientras tanto me acariciaba por todo el cuerpo, incluso me empezó a acariciar el culito.
Eso ya no me gustaba e intenté cerrar el culito lo más fuerte que podía.
Él no quiso darse cuenta, y mientras me chupaba el pito intentó introducirme un dedo en el culito, pero no pudo.
Viendo que no me quería dejar me abrió de piernas todo lo que pudo y ensalivándose el dedo me introdujo un dedo en el interior de mi culito.
Le dije que no quería, que me lo sacase.
Pero él me dijo que le dejase hacer, que me gustaría mucho, pero que me debía acostumbrar.
Intenté relajarme y dejarme hacer como me decía mi tía, pero aun así no me gustaba tener el dedo dentro de mi culito.
Su pito se estaba poniendo cada vez más grande y gordo.
Me dijo que se la chupase un poco.
Le dije que me daba asco.
El me pidió que me lo metiese un poco en la boca, pero yo me negué por completo, ya tenía suficiente con el intruso que tenía en mi culito.
Me dijo que al igual que él me lo había chupado yo se la tenía que chupar.
Le dije que no quería.
Se sentó sobre mi cara y a la fuerza me hizo que me introdujese su pito en mi boquita.
Recuerdo que no me cabía todo el pito en mi boca, y me entraron arcadas.
Su pito que ya era muy grande y gordo comenzó a crecer en el interior de mi boca, poniéndose muy duro.
El empezó a moverse sobre mí, haciendo que su pito entrase más en mi boca y saliendo para mi felicidad.
Se apartó de mí sacando todo su pito de mi boquita.
Sacó de la maleta un tubito muy chico y me dijo que cogiese la almohada y me tumbase boca abajo sobre la almohada.
Así lo hice, mientras el se acercó y para mi desgracia me empezó a hurgar nuevamente en el culito.
Me untó una crema en el culito y en el interior.
Se colocó tras de mí y me colocó su pito en mi culito.
Le dije que no lo hiciese, que me dolería, pero él no me hizo caso y mientras intentaba liberarme me lo introdujo un poco.
Me dolía muchísimo y mientras intentaba sacármelo de mi interior pegué un grito de auxilio, parecía que me rompían por dentro.
Mi tío viendo lo que pensaba hacer se anticipó y me tapó la boca ahogando todo grito de auxilio, mientras terminaba de introducir su descomunal pito en mi interior.
Lo notaba rasgar cada centímetro de mi culito.
Yo no podía dejar de llorar, mientras mi tío sin compasión no paraba de gemir y de embestirme con más fuerza en mi culito.
Por un momento creí que todo había terminado, aunque no podía dejar de llorar por el dolor que sentía, vi como mi tío agarraba la cámara de fotografías y me hacía fotos.
Cada vez que me hundía el pito en mi interior me entraban ganas de hacer caca.
Me faltaba el aire, boqueaba por cada embestida y aunque cerraba los ojos pues me parecía que el dolor disminuía, aun lloraba con menos intensidad.
Con una mano mi tío empezó a tocarme el pito mientras el seguía metiendo y sacando su pito de mi interior.
Para mi sorpresa aun seguí teniendo mi pito completamente duro.
No tardé en tranquilizarme y a cogerle el poco gusto que podía sentir de todo aquello.
Mi tío me la sacó por completo y se tumbó boca arriba y me dijo que me sentase sobre su pito.
Tal como obedecía, él colocó la punta de su pito dentro de mi culito, no me dolió, si no que me agradó, no lo podía creer ahora me estaba empezando a gustar.
Me empecé a sacar y a meter el pito de mi tío como un poseso, mientras él me sacaba más fotografías.
Mi tío empezó a respirar muy fuerte y sus embestidas eran más fuertes.
Noté como un líquido caliente me llenaba por dentro, me apretó fuertemente contra su pito mientras me embestía con menos fuerza.
Ese líquido recorría todo mi culito y me empezó a gotear.
Mi tío me miraba chorreando de sudor. Y me puso a cuatro patas y me fotografió el culito del que aun emanaba su líquido.
Me dijo que se la chupase, y aunque me daba asco lo hice y me tragué todo resto de ese líquido que me pareció no estar tan malo.
Aquella noche dormí en la misma cama que mi tío, aun me molestaba el culo, pero no podía dejar de pensar en todo lo sucedido, me había encantado.
Él, que aun seguía tocándome el pito, estábamos los acostados de costado, y no podía reprimir la sensación de querérmela introducir nuevamente.
Mi tío me empezó a besar el cuello y me dijo que si se la podía chupar otra vez.
Yo sin decir nada, comencé a metérmela en la boca y a engullir cuanto podía.
Sin saber el porque, pero me empezó a gustar chuparla, y aunque no me cabía todo el pito en mi boca intentaba tenerlo dentro.
De vez en cuando me entraban arcadas.
Mi tío empezó a gemir, mientras me embestía en la boca con fuerza.
Al principio me atragantaba, pero después le cogí el tranquillo.
Le me empezó a hurgar nuevamente en el culito, mientras hacía un gran esfuerzo por chupármela.
Los dos nos embestíamos el uno al otro.
No recuerdo cuanto tiempo estuvimos chupándonosla, pero si recuerdo que me atraganté al echarme todo su líquido en mi boca.
Era salado, caliente y espeso.
Me lo tragué todo y nos quedamos dormidos.
Aquello duró tres meses que lo hacíamos a diario.
Fue una temporada genial. Disfruté muchísimo.
Él día que se marchó lloré muchísimo, pero el mismo día que se fue me dio dos cosas, uno fue un álbum de fotos y la otra fue una dirección.
Al abrir el álbum con él me pude ver, siendo penetrados, todas las fotografías que me había sacado en esos tres meses estaban en el álbum.
Me dijo que lo guardase, muy bien.
Desde aquel día deseaba encontrar hombres con los que hacer lo que me hacía mi tío.
Un día viniendo del colegio, me paré en un parque que estaba cerca de mi casa, pero ya no podía aguantar más y me dirigí al baño público del parque.
Allí había un hombre mayor, en la puerta y le dije que si podía entrar.
El me dijo que sí, que podía entrar.
Yo entré en el baño, aunque no era muy recomendable porque estaban asquerosos, y solían estar llenos de gente muy rara.
Me puse a hacer pipí y el hombre mayor de la puerta se puso también a hacer pipí a mi lado, me fijé que realmente no estaba haciendo pipí que solo se lo estaba tocando mientras me miraba el pito.
Le dije que porque me miraba el pito, a lo que el me respondió que solo se tocaba el pito, porque le gustaban los niños como yo y sobre todo nuestros pitos.
Cuando dejé de hacer pipí se la enseñé y me dijo que si me lo podía tocar.
Aunque estaba muy nervioso, le dije que sí.
Me la tocaba con mucho cuidado y me dijo que lo acompañase hasta un retrete que aun conservaba una puerta.
Me fui con él y tal como entramos el cerró la puerta con el pestillo.
Me besó en la boca mientras se bajaba los pantalones y los calzoncillos.
Yo no sabía que hacer, lo deseaba tanto, pero tenía miedo.
Me bajó los pantalones mientras ponía una mano mía sobre su pito que ya estaba duro, no era ni la mitad de grande que el de mi tío
Me dio la vuelta y me comenzó a tocar el culito, mientras colocaba su pito en la entradita de mi ano.
Empezó a empujar y notaba como su pito me entraba.
Me dolía un poco, pero no me importaba.
El me decía que me iba a follar y se iba a correr dentro, que me iba a enterrar su polla.
Aunque sabía que significaban aquellas palabras tan mal sonantes para mí, deseaba que así fuera.
Me embestía con una brutalidad anormal mientras me decía una cantidad de guarradas.
Los dos gemíamos muchísimo. Le pregunté si lo había hecho con más niños.
El entre gemidos me dijo que ninguno tan rico como yo.
Seguía embistiéndome con mucha fuerza, hasta que me di cuenta como se me llenaba el culito de un líquido caliente.
El me bombeó un par de veces más, después me dio la vuelta y me besó.
Antes de irnos, me dijo que él estaría al día siguiente allí por si yo quería volver.
Me fui a casa muy contento, notando como me resbalaba la leche para acabar en mis calzoncillos, me notaba el culito completamente abierto, pero aun así yo estaba tremendamente contento.
Aquella tarde le pase pensando en lo que hacer para poder estar con un señor mayor, no sabía siquiera si volver a encontrarme con el de los servicios.
Saqué el álbum de fotos de mi tío, e innumerables recuerdos de mi tío me invadieron.
Antes de guardar nuevamente el álbum para que nadie lo cogiese y muchísimo menos mi hermana pequeña, vi como un papel resbalaba y caía al suelo.
Al cogerlo vi que era la dirección que me había dado mi tío.
Sin pensármelo dos veces el primer sábado que llegó, les dije a mis padres que no volvería hasta la noche que me quedaría en casa de unos amigos. Y me fui por toda la ciudad en busca de la dirección.
La calle era una peatonal muy lúgubre, donde solo había una tienda de fotografías.
Sentía ganas de salir corriendo, pero si mi tío me había dejado esa dirección era por algo.
Así que con un pánico terrible entré en la tienda.
Allí solo había un dependiente de unos treinta años, que se le iluminó la cara al verme.
Me dijo que me conocía que me había visto en unas fotos que me había echo un hombre.
Me preguntó si era el sobrino de Pepe.
Yo le dije que sí, y que mi tío me había dado esta dirección y quería saber el porque.
Me pidió que le acompañase.
Y me llevo a la trastienda, y de allí me guió por una serie de pasillos que desembocaban en una casa enorme.
Olía raro, estaba algo oscuro y había muchísima gente.
Había gritos de alegría, risas, no se… me dio la sensación que era como una fiesta.
Entré en una sala acompañado del dependiente, me quedé helado había muchísima gente, hombres y niños en la mayoría, pero también había muchas niñas y alguna que otra mujer.
Un hombre de unos cincuenta años aproximadamente, se levantó y me dijo, bienvenido a mi club.
Veras este club es de personas que tratan a los niños como creemos que se merecen.
Aquí podrás fumar, beber, decir tacos y estar despierto hasta que quieras.
Aquí serás como un adulto más, y también podrás ganar muchísimo dinero.
Si alguien te causa problemas solo tienes que venir a contárnoslo.
Somos una gran familia.
Todo aquello era tan raro…
No entiendo que quiere decir señor.
Bueno será mejor que te muestren lo que quiero decir.
Habló con una niña que estaba a su lado que tendría mi misma edad y le dijo que me enseñase todo.
Ella se acercó a mí, me cogió del brazo y echamos a andar.
Me dijo que se llamaba Raquel y que ella era la hija del presidente del club.
Yo le dije que me llamaba chema, y le pregunté porque solo vestía una simple toalla, y los demás iban igual o con tan solo un alborno.
Me llevó por un pasillo y solo conseguíamos encontrarnos con más gente que me miraban como si fuese un rico caramelo.
Llegamos a mitad del pasillo, a la derecha había dos habitaciones solo divididas por una pequeña barra.
Las dos habitaciones estaban llenas, era extraño en una había mas niños que hombres y en la otra era al contrario.
Había un par de camareros que servían comida y bebidas a todos aquellos que se lo pedían.
En ambos lados habían un para de televisores y en el lado de los niños había una estantería con muchos videojuegos y una consola.
Raquel me dijo que todo aquello era el bar, donde los niños podíamos pedir lo que quisiéramos sin tener que pagar, pero que solo había una norma y era que no se podía sacar nada de allí, como no fuese un paquete de cigarros o un preservativo.
Me agarró del brazo y me condujo hasta el final del pasillo. A la izquierda estaba una especie de piscina mediana, solo habría unas diez personas, todas ellas nos saludaron, sobre todo un señor de unos treinta que le dijo a Raquel que quería quedar con ella.
Cuando salimos de la piscina me dijo que si atravesaba una especie de cortinas entraba en el cuarto oscuro.
Le pregunte que era aquello del cuarto oscuro.
Ella me respondió que dentro del cuarto oscuro había mucha gente buscando sexo. Y que al lado del cuarto oscuro había una sala donde ponían películas pornográficas.
Atravesamos la piscina y salimos a un pasillo donde había muchas puertas. Me dijo que eran habitaciones para estar solos. Y al final había unas duchas y si seguíamos entraríamos nuevamente en el salón.
Se empezó a alejar y le dije que no sabía que hacer, que estaba nervioso y que aun no me había quedado claro nada.
Me llevó a un cuarto privado y entramos, se sentó en la cama, el espacio era reducido, lo suficiente para la cama y dos personas.
Me preguntó que era lo que no me había quedado claro.
Le dije que nada, que de que iba el club, de donde habían salido todos esos niños y niñas, que pretendían esas personas de nosotros.
Me dijo que ellos querían lo mismo que nosotros, que los niños habían venido por ellos mismos y que sabían para que venían.
Me quede un rato pensando en lo que me había dicho, pero cuando fui a hablar Raquel me dijo mira… hace dos años me quedé a dormir en casa de mi mejor amiga Natalia.
Esa misma noche su padre entró en el dormitorio, mi amiga me dijo que me hiciese la dormida y así lo hice, su padre se metió en nuestra cama y la empezó a besa, le metió el pito en la boca y me empezó a tocar.
Aquella noche fue la más larga de mi vida, aunque mi amiga me decía que se me pasaría el dolor, me pase la noche llorando.
Temía ir a su casa porque cada vez que iba nos lo hacía, cada vez me dolía menos incluso en un par de ocasiones consiguió provocarme un par de orgasmos.
A los pocos meses lo metieron en la cárcel.
Natalia y yo no empezamos a encerrar en el cuarto y continuamos tocándonos una a la otra y haciendo lo que nos había enseñado el padre de Natalia.
Algunas veces invitábamos a otras niñas y niños.
Cierto día nos pilló mi padre y lo hizo con nosotras, nos dijo lo del club y aquí estamos. Fuimos las más jóvenes en entrar y aun lo somos.
Yo soy muy feliz lo hago con quien quiero y encima me dan mucho dinero.
Disfruto a tope.
Le dije que me daba corte que todo el mundo supiese con quien o como lo hacía.
Me dijo con una amplia sonrisa, corazón aquí todo el mundo sabe con quien te vas y como lo haces incluso con quien lo has hecho, ayer se emitió la película de tu tío y tu.
A mucha gente la puso cachonda incluso a mí que las películas gay no me van me puso a mil. Aquí todo lo que haces queda gravado en videos. No sabes la cantidad de cámaras que hay, hasta en la piscina hay cámaras.
Todo aquello me había provocado una gran excitación.
Ella se levantó de la cama y me dijo disfruta del sexo.
Yo me puse de pie sin reparar en la erección de mi pene.
Ella me miró y me dijo anda… mira quien se ha levantado.
Se quitó la toalla dejándome ver su cuerpecito desnudo.
Nos empezamos a besar apasionadamente, mientras nos acariciábamos nuestros cuerpos, ella me comenzó a desnudar.
Sin decir nada engulló por completo mi pito, me encantaba que me la chupase, me miraba con su carita angelical mientras seguía engullendo mi pene.
Raquel era castaña con el pelo ondulado ojos marrones piel blanquitas y una carita muy fina.
Se levantó y me volvió a besar, me abrazó muy fuerte y me dijo que le gustaba mucho.
Nos tumbamos en la cama mientras continuábamos besándonos, empecé a besarla por todo el cuerpecito, cuando llegué a su chito instantáneamente supe lo que debía hacer, empecé a chuparle el chito, ella empezó a gemir mientras yo continuaba con mi deliciosa tarea, era muy diferente a chupar un pito, pero era igualmente placentero.
Me agarraba la cabeza contra su cuerpo con mucha fuerza mientras sus leves movimientos hacían que mi lengua penetrase un poco en su chito.
Al poco, un grito bien sonoro me indicó que se había corrido.
Aún jadeante y con una sonrisa deliciosa me dijo que nadie se lo había lamido tan bien.
Después se levantó y me dejó allí tumbado. Lo que ocurrirá a continuación será otra historia




























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